Sequía, calor y lluvias repentinas provocan mortandad de peces y agua turbia en ríos de Arkansas

Semanas de sequía y calor extremo han llevado a los ríos locales a un punto crítico, provocando la muerte de numerosos peces, de acuerdo con la Comisión de Caza y Pesca de Arkansas.(KAIT)
Publicado: 22 sep 2026, 10:39 GMT-5|Actualizado: hace 1 hora

POCAHONTAS, Ark. (Telemundo Jonesboro) - Semanas de sequía y calor extremo han llevado a los ríos locales a un punto crítico, provocando la muerte de numerosos peces, de acuerdo con la Comisión de Caza y Pesca de Arkansas (AGFC).

Micah Tindall, supervisor de pesquerías del Distrito Tres de la comisión, explicó que tanto la mortandad de peces como los reportes de ríos tornándose de color negro y café son fenómenos naturales.

“Esto sí ocurre, es algo natural”, afirmó Tindall. “Simplemente parece presentarse de vez en cuando y, por supuesto, adquiere mucha fuerza en las redes sociales”.

Según Tindall, una “tormenta perfecta” entre las condiciones meteorológicas y el estado de los ríos este año impulsó la muerte de especies acuáticas, así como la difusión viral de imágenes y videos del agua descolorida.

El especialista detalló que, tras un periodo de sequía prolongada, una lluvia intensa impacta el río de dos maneras principales:

  1. Sedimento en el fondo: La precipitación remueve los sedimentos asentados en el lecho del río, lo que cambia la tonalidad del agua a tonos oscuros o marrones. «Por eso toma ese tono que llamamos color té; es más bien un color de ácido tánico», precisó Tindall.
  2. Arrastre de materia orgánica: El agua arrastra hacia el caudal restos de vegetación seca, como rastrojos de cosechas, tierra suelta y pasto.

Ambos factores provocan una caída drástica en los niveles de oxígeno disuelto en el agua.

“Para muchas especies de peces significa quedarse sin oxígeno. No pueden respirar, y por eso estamos viendo morir a una gran cantidad de ellos”, señaló Tindall.

Las especies y ejemplares de mayor tamaño han sido los más afectados, mientras que los peces pequeños han mostrado mayor resistencia. Asimismo, algunos ejemplares lograron sobrevivir refugiándose en zonas de rápidos y corrientes rápidas, donde el agua retiene mayores niveles de oxígeno.

A orillas del río Black, en Pocahontas, el residente local Chris Wardlow comentó que el inusual color del afluente no cambia la percepción que ya tenía del área.

“Bueno, de todos modos nunca me habría tomado un vaso de esa agua, y tampoco tengo intención de sumergirme en ella”, expresó Wardlow. “Es probable que todavía haya barriles de los años 40, 50 y 60 atrapados en el fondo”.

Wardlow agregó que solía llevar a su hijo a pescar a ese punto, pero siempre bajo la modalidad de captura y liberación.

Pese a la situación actual, Tindall indicó que, aunque los pescadores podrían notar una disminución temporal en la actividad durante las próximas semanas, no se prevé un impacto negativo a largo plazo en la población pesquera de la región.